WoodArch | Jardín Infantil Let’s Play / Chicureo
15903
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-15903,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-woodarch,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

Jardín Infantil Let’s Play / Chicureo

Categoría
Educacionales
Producto
Aceite Cutek, Colortone Chestnut, Madera Termo Tratada Ash THERMORY
Arquitecto

Pablo Bascur / Abbott & Bascur Arquitectos

 

 

 

Desde la etapa de conceptualización del proyecto teníamos como anhelo usar la madera como “piel” (revestimiento exterior) del edificio, particularmente porque es un material noble, natural y cálido pensando principalmente en el usuario del edificio: niños de entre 3 y 5 años.

 

Sin embargo, teníamos muchas aprehensiones al respecto:

¿Cuál sería la vida útil de la madera? ¿Soportaría bien la radiación solar extrema y los cambios de humedad del lugar?

¿Qué especie era la adecuada pensado en la relación durabilidad / precio?

¿Qué costo y qué complejidad tendría mantener la madera en buen estado a lo largo de la vida útil del edificio?

¿Cómo la fijaríamos al sustrato? Ésta fue una pregunta esencial, ya que queríamos evitar fijaciones a la vista (tornillos, clavos, tarugos, etc.) que pudieran perjudicar estéticamente la obra.

 

Luego de evaluar varias alternativas, como fibrocemento imitación madera y otros sistemas de fachada ventilada, optamos por usar madera termo tratada THERMORY (Ash) con sistema clip de fijación oculto. En conjunto con el imprimante CUTEK, tenemos la tranquilidad de contar con una solución de revestimiento duradera y que mantendrá inalteradas sus propiedades por muchos años“. Pablo Bascur.

 

 

TESTIMONIO DEL ARQUITECTO /

MEMORIA DEL PROYECTO

 

El proyecto consiste en un cuerpo rectangular, una caja dilatada del suelo, que alberga todo el programa del jardín infantil en su interior. Inserto en un entorno de escasa vegetación e intensa radiación solar durante casi todo el año, el proyecto esconde un patio interior protegido del sol y de su entorno inmediato, donde los niños juegan libremente. 

 

Quisimos que este volumen, que se conecta al suelo mediante rampas, fuese ligero. Para lograr este objetivo proyectamos la estructura en acero, lo que nos permitió generar grandes luces y voladizos. Luego estudiamos distintas alternativas de revestimiento de fachadas, concluyendo finalmente que la madera es el material más adecuado para expresar esta condición de ligereza, además de ser un producto natural, sustentable e inigualable al tacto de los niños.

 

Si nos preocupaba un tema: hay un prejuicio histórico de que la madera, usada al exterior, es complicada de mantener y tiene una vida útil breve: se tuerce, se acorta, se humedece, se agrieta, en fin….

 

Después de investigar varias alternativas dimos con Thermory, que nos pareció un producto sumamente interesante e innovador. Elegir Thermory nos trajo una serie de beneficios adicionales:

  • Cada pieza se fija a la fachada mediante de clips de fijación ocultos en la trascara (Click). No hay tornillos que puedan dañar la madera.
  • Estabilidad dimensional: cada pieza es igual a la otra, sin variaciones en su grosor y, por supuesto, sin nudos u otras imperfecciones. 
  • Pudimos armar muy rápido nuestra fachada ventilada y ocupamos una parte de la madera para construir una celosía para generar transparencias.

 

Para proteger la madera usamos aceite Cutek Chestnut. Ha pasado un año desde la instalación, la madera está perfecta!

 

No hay comentarios

Publica un comentario